Muy recientemente he descubierto otra vez el gozo de leer libros. Además de ser muy divertido es también una manera fantástica de mejorar tu conocimiento de una lengua extranjera. Tras haber leído algunos libros españoles un poco menos gruesos un día empecé a leer El Juego del Ángel escrito por Carlos Ruiz Zafón gracias a las recomendaciones de algunos amigos. Y a pesar de sentirme un poco frustrado por el bastante alto nivel de español (pues, como hablo estudiante de español ;-) que se observa en dicho libro, muy pronto este libro me cautivó tremendamente.
En resumen es una historia de un pobre joven David Martín que tiene el talento de escribir y quiere ser un buen escritor un día a pesar de no tener bastantes recursos actualmente. Poco a poco el libro nos enseña cómo él aprovecha las oportunidades que encuentra en su vida, cómo sus relaciones con otros personajes se desarrollan con el paso de tiempo, sus experiencias felices y tristes, ciertos momentos de locura, nostalgia hacia su pasado y sobre todo su pasión de escribir. El estilo de entrelazar los personajes misteriosos en un ambiente igualmente misterioso de la Barcelona del inicio del siglo veinte te cautiva y te anima aun más a descubrir la historia que sigue.
La manera de la que dibuja el autor ciertos personajes principales del libro como el señor Correli, Sempere, Isabella, Cristina, Vidal, entre otros, casi te da la sensación de haber visto una película. Especialmente me encantaron las relaciones de calidez entre David y el Sr. Sempere e Isabella que tocan tu corazón y te muestran las emociones de los personajes en pocas palabras. Dado que el libro tiene un matiz oscuro y se observan varias descripciones sombrías de Barcelona durante una etapa industrializada de la ciudad, dichas conversaciones cariñosas de David con el Sr. Sempere e Isabella complementan perfectamente a las tinieblas de la ciudad y como lector tú te identificas con David y su lucha por la supervivencia.
Para resumir, quiero decir que ha sido un placer leer este libro, o en las propias palabras de Sr. Sempere, "conocer" a este libro, dado que como dice él cada libro contiene el alma de su escritor y de cada lector que lo ha leído. El Juego del Ángel comenta maravillosamente sobre la belleza de los libros y como dice el Sr. Sempere, otra vez, mientras quedase una sola persona en el mundo capaz de leer y vivir los libros, habría un pedazo de Dios o de vida.
En resumen es una historia de un pobre joven David Martín que tiene el talento de escribir y quiere ser un buen escritor un día a pesar de no tener bastantes recursos actualmente. Poco a poco el libro nos enseña cómo él aprovecha las oportunidades que encuentra en su vida, cómo sus relaciones con otros personajes se desarrollan con el paso de tiempo, sus experiencias felices y tristes, ciertos momentos de locura, nostalgia hacia su pasado y sobre todo su pasión de escribir. El estilo de entrelazar los personajes misteriosos en un ambiente igualmente misterioso de la Barcelona del inicio del siglo veinte te cautiva y te anima aun más a descubrir la historia que sigue.
La manera de la que dibuja el autor ciertos personajes principales del libro como el señor Correli, Sempere, Isabella, Cristina, Vidal, entre otros, casi te da la sensación de haber visto una película. Especialmente me encantaron las relaciones de calidez entre David y el Sr. Sempere e Isabella que tocan tu corazón y te muestran las emociones de los personajes en pocas palabras. Dado que el libro tiene un matiz oscuro y se observan varias descripciones sombrías de Barcelona durante una etapa industrializada de la ciudad, dichas conversaciones cariñosas de David con el Sr. Sempere e Isabella complementan perfectamente a las tinieblas de la ciudad y como lector tú te identificas con David y su lucha por la supervivencia.
Para resumir, quiero decir que ha sido un placer leer este libro, o en las propias palabras de Sr. Sempere, "conocer" a este libro, dado que como dice él cada libro contiene el alma de su escritor y de cada lector que lo ha leído. El Juego del Ángel comenta maravillosamente sobre la belleza de los libros y como dice el Sr. Sempere, otra vez, mientras quedase una sola persona en el mundo capaz de leer y vivir los libros, habría un pedazo de Dios o de vida.