Algunas veces el amor no es tan diferente de cualquier otro aspecto de la
vida. Cuando una persona está enamorada de alguien, hace muchas cosas sin ninguna
explicación racional. La persona puede saltar de un acantilado mientras pide a
dios que sea capaz de volar. Y aunque esto es un estereotipo que normalmente se
relaciona con el amor, sí que es aplicable a casi cada aspecto de la vida.
Siempre recuerdo este dialogo de la película estadounidense “Incpetion”
cuando un personaje dice al otro : “¿Dime ahora, estás listo a dar un salto de
fe?” Pues, ¿qué opinas tú? Es verdad, ¿no? Hay tantas situaciones en tu vida
cuando tu corazón quiere hacer una cosa pero tu cerebro te ordena que hagas la
otra. Y durante la mayoría de estas instancias, sí que haces lo que dice el
cerebro.
A ver, es bueno que escuchemos a nuestro cerebro de vez en cuando porque la
lógica siempre es un factor imprescindible para llevar una vida con éxito.
Pero, sin duda alguna, definitivamente te has enfrentado por lo menos a un
momento crucial – un momento decisivo – en tu vida cuando has querido desesperadamente
dar ese salto de fe. A pesar de lo que te digan tu familia o tus amigos, tienes
fe en esa decisión tuya. Sea un asunto de tu carrera o sea una decisión de
hacer un viaje largo al extranjero… A pesar de considerar los efectos de un
fracaso, te gustaría dedicar todos tus esfuerzos para realizar tus sueños y
tienes la fe de que de una manera u otra se conectaran los puntos sueltos en el
futuro para presentarte una gran pintura – como dijo una vez el legendario
Steve Jobs.
Pues, cual es el significado de la vida y en cierto modo, de la muerte?
Bueno, nosotros estamos aquí en la tierra llevando nuestras vidas, pero quién
sabe nuestro objetivo principal de estar aquí? ¿Cuál es nuestra misión de
veras? Puedes buscar las explicaciones en la religión, en la filosofía o
simplemente en ayudar a los demás… Pero si piensas objetivamente, al fin y al
cabo, no estás haciendo nada más que desarrollar tu propia motivación de
celebrar tu estancia aquí en la tierra.
Y eso es lo que quiero decir exactamente cuando se trata de dar ese
definitorio salto de fe. Es tu vida. Es tu tiempo. Haz lo que quieras hacer
apasionadamente y quizás encuentres un día tu propia razón de estar aquí - tu
“leyenda personal”.
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